NATASTUR

REFLEXIONES TRAS EL OPEN DE ASTURIAS. CAPÍTULO II

Sigo reflexionando sobre el I Open del Principado de Asturias. A la vista de los resultados no hay que ser muy listo para ver que hay dos clubes que se reparten la tarta. 

Grupo y Oly, hoy por hoy y tradicionalmente, están un paso por delante. Tal vez por medios, tal vez por historia... lo que está claro es que hacen bien las cosas. Mejor que los demás. 

Tengo para mi que los modestos nos pasamos la vida escudándonos en nuestra falta de medios, llorando nuestras carencias, reclamando en despachos, en prensa, en federaciones y ayuntamientos un derecho que no es tal, y un espacio y un respeto que no nos ganamos en la piscina. Que envidiamos a los grandes y nos encerramos en nuestra mediocridad reclamando un respeto que rara vez nos ganamos. Queremos igualarnos a ellos, queremos lo que tienen ellos.... pero olvidamos los años y el trabajo que les ha costado llegar ahí. Y sospecho que no hay atajos.

 Ellos han recorrido un camino largo y tortuoso y nosotros pretendemos llegar y besar el santo. Envidiamos sus instalaciones pero olvidamos que hubo gente que cavó con sus propias manos la piscina que deseaba. Que invirtieron su dinero en la compra de terrenos y la construcción de sus instalaciones. Y en épocas donde no había subvenciones. Pero era gente con una idea clara. Para conseguir lo que quieres tienes que trabajar duro. 

Nosotros me temo que somos de otra generación. Llegamos 30, 40, 50 años más tarde. Esperando que nuestro ayuntamiento, gobierno o quien sea nos haga la piscina. Si. Algunos creemos que gritar durante años queremos piscina es una gran lucha. Y queremos tener lo mismo que los que trabajaron, invirtieron y construyeron durante décadas su sueño. Los clubes modestos, jóvenes queremos tener lo mismo pero sin el esfuerzo ni el riesgo. Que nos lo den hecho. Sin esos años de duro trabajo, de ser pioneros, de crecer, de trabajar y recoger los frutos, de ir paso a paso. Sin tener un proyecto solido. Nos creemos con derecho a nadar. Y nos tienen que proporcionar los medios. Y barato. No queremos ver que lo que tienen los dos grandes, por mucho que nos duela que sea así, lo han conseguido ellos. 

Ellos han pagado y  pagan el precio que nosotros nos queremos ahorrar. Y con la que esta cayendo no nos va a ayudar nadie. Así que más vale cambiar el chip.

 Paguemos el precio, dejémonos de lamentarnos y trabajemos para tener lo que queremos. Pidiendo limosna jamás tendremos lo que queremos, seguiremos igual y gracias. Necesitamos más trabajo duro, dentro y fuera de la piscina, para llegar a ganarnos el respeto que mendigamos.

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